jueves, 12 de junio de 2014

LA PERSISTENCIA DEL OLVIDO


Quisiera que la oscuridad no cubriera mis palabras, que lo que tengo de ti en el fondo de mis recuerdos no se desvaneciera con cada mirada. 


Recuerdo y olvido. Recuerdo y reescribo. Reescribo y te invento porque ya no sé, dentro de tantas imágenes, cuál eras tú, cuál eras realmente tú. El tú que yo me llevé, los trozos que yo elegí para encerrarte en mi memoria. 


Fragmentos. Tu labio de abajo, la cordillera de tu espalda, tu risa nerviosa, la mirada de angustia, el sabor de tu cuello, las veces que sin decirme nada me hacías perderlo todo. También el miedo. El miedo de saber que después de ti solo cenizas. Y nunca más sentarse a contemplar el incendio.


No hay nada que pueda ganar al juntar tus fragmentos, porque recordarte es perderte. Sin embargo, quién soy yo para olvidarte, si poco queda en mí de ese niño que suplicó cariño cuando yo sólo deseaba arder en Roma una vez más.

R. Blancas

domingo, 6 de abril de 2014

En los márgenes



No sé por dónde empezar. No sé qué debo empezar. Soy como un espiral cansado de tanto girar. 
Si te lo cuento...
Dirás que estoy loca, que si algún día tuve algo de cordura, la he perdido para siempre.
Me verás desde esa esquina, ésa en la que se miran los objetos puntiagudos, peligrosos, y te alejarás de mí sin retorno.
Porque hay palabras afiladas...
En los márgenes, en las pequeñas afueras de tu mirada, en el punto ciego de tu boca.
Y si se me escapan, te apuesto a que los dos sangramos.
Porque si de lastimarse se trata, no vamos a jugar juegos de niños.


No sé si hay un comienzo, no sé si debe haber un principio. 
Pero el fin de todo está cerca (entre tus labios).


RBC

viernes, 21 de febrero de 2014

ÁRBOLES PETRIFICADOS

 Te miro fijamente, quiero aprenderte bien para cuando sólo quede tu recuerdo y tenga que descifrar lo que no me dices ahora. Una parte de mi vida, estos minutos, se van contigo. No sé decir las cosas que siento. Tal vez algún día te las escriba sentada frente a otra ventana. No sé tampoco hasta dónde soy feliz. Cada despedida es un estarse desangrando, un dolor que nos asesina lentamente. Estamos llenos de palabras y sentimientos, de un silencio que nos confina en nosotros mismos. Tal vez esta habitación nos queda demasiado grande o demasiado estrecha y por eso no sabemos qué hacer con nuestros cuerpos y las palabras.
Amparo Dávila, "Árboles petrificados", Árboles petrificados, 1977

Sé que debo aprender a invertir mi tiempo en los proyectos más adecuados para avanzar prósperamente en este camino academicoso. Sé que llevo semanas evadiendo mi proyecto de tesis porque me desespera, porque me tiene saña, porque me araña con su complicada retrospectiva hacia algo incapaz de comunicarse conmigo. Y a pesar de todo esto que sé, no puedo evitar dedicarle mi poco "tiempo libre" a la relectura de esta maravillosa escritora. "Haz lo que te gusta", suelen decir, pero olvidan mencionar que lo que nos gusta a veces no va de la mano con lo que debemos hacer. Pues yo tengo este maravilloso don para hacer todo lo que no debo hacer. Siempre. Y me encanta. Amparo Dávila y yo hasta el fin del mundo.

Cheers!

martes, 27 de agosto de 2013

OCD

El poema del que todos están hablando tenía que adornar mi blog también. No pude contenerme después de escucharlo por quinta vez. It kills me every damn time.

"OCD" by Neil Hilborn

The first time I saw her...
Everything in my head went quiet.
All the ticks, all the constantly refreshing images just disappeared.
When you have Obsessive Compulsive Disorder, you don’t really get quiet moments.
Even in bed, I’m thinking:
Did I lock the doors? Yes.
Did I wash my hands? Yes.
Did I lock the doors? Yes.
Did I wash my hands? Yes.
But when I saw her, the only thing I could think about was the hairpin curve of her lips...
Or the eyelash on her cheek—
the eyelash on her cheek—
the eyelash on her cheek.
I knew I had to talk to her.
I asked her out six times in thirty seconds.
She said yes after the third one, but none of them felt right, so I had to keep going.
On our first date, I spent more time organizing my meal by color than I did eating it, or talking to her...
But she loved it.
She loved that I had to kiss her goodbye sixteen times or twenty-four times if it was Wednesday.
She loved that it took me forever to walk home because there are lots of cracks on our sidewalk.
When we moved in together, she said she felt safe, like no one would ever rob us because I definitely lock the door eighteen times.
I’d always watch her mouth when she talked—
when she talked—
when she talked—
when she talked;
when she said she loved me, her mouth would curl up at the edges.
At night, she’d lay in bed and watch me turn all the lights off... And on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off.
She’d close her eyes and imagine that the days and nights were passing in front of her.
Some mornings, I started kissing her goodbye
but she just leaved because I was making her late for work...
When I stopped in front of a crack in the sidewalk, she just kept walking...
When she said she loved me, her mouth was a straight line...
She told me that I was taking up too much of her time.
Last week she started sleeping at her mother’s place.
She told me that she shouldn’t have let me get so attached to her; that this whole thing was a mistake, but...
How can it be a mistake that I don’t have to wash my hands after I touch her?
Love is not a mistake, and it’s killing me that she can run away from this and I just can’t.
I can’t go out and find someone new because I always think of her.
Usually, when I obsess over things, I see germs sneaking into my skin.
I see myself crushed by an endless succession of cars...
And she was the first beautiful thing I ever got stuck on.
I want to wake up every morning thinking about the way she holds her steering wheel...
How she turns shower knobs like she opening a safe.
How she blows out candles—
blows out candles—
blows out candles—
blows out candles—
blows out—…
Now, I just think about who else is kissing her.
I can’t breathe because he only kisses her once—he doesn’t care if it’s perfect!
I want her back so bad...
I leave the door unlocked.
I leave the lights on.

martes, 20 de agosto de 2013

Cerati Mood: ON


Llevo meses con esta canción en la cabeza. Y no quiero luchar por correrla. Sostenemos un feliz romance.

¿Qué otra cosa puedo hacer? Si no olvido, moriré...

Oh, Cerati, ojalá pudieras regresar.

Cheers

sábado, 17 de agosto de 2013

Autarquía

En mi república se practica la autarquía de repliegue: producir para autoabastecerse y permanecer inmodificado, al abrigo de influencias extranjeras. Porque habitar con los otros es la guerra y me destruye, he preferido rodearme de una difusa constelación afectiva. Sus luces están lejos y aunque apenas iluminan, también me dañan un poco. Vivo casi oscuras. Vivo en mi casa breve de lecho breve y breves visitas al exterior.

Belén Gopegui, La escala de los mapas, 1993.

Escribo y borro. Escribo y vuelvo a borrar. Creo que no tengo mucho más que decir, sólo vine a compartir. Hay bofetadas literarias que arrebatan las palabras. Y sólo queda sentarse a mirar.

Cheers
 

miércoles, 14 de agosto de 2013

La rumba de Tarumba


Probablemente lo más apropiado hubiera sido simplemente crear un nuevo blog. Pero tengo problemas para dejar ir las cosas. Todas las cosas, cualquiera, hasta las plumas (todas tienen nombres). Así que la solución obvia fue simplemente cambiarle el nombre al blog. Pimpearlo, vaya. No es como que vaya a cambiar el rumbo de mis entradas. Este blog, en realidad, jamás ha tenido una temática definida. Si bien es más común que sirva de diario, también es el único lugar en el que publico mis cuentos-debrayes-minificciones-poemosidades-etcétera. Y creo que seguirá funcionando de la misma manera. Tal vez ahora con un poco más de fotos. Tal vez. Tal vez hasta me vuelva un poco constante.

La situación que me llevó a hacer este cambio fue una urgencia por dejar de vivir en mi cabeza todo el día, todos los días, envuelta solamente en mi posgrado y las obligaciones del trabajo. Claro, cambiarle el nombre y la foto al blog no pareciera el graaaan escape. Pero sí que lo es. Aun si vengo a quejarme del trabajo, aun si nadie me lee, al menos es un respiro en mi chulo lugar de desahogo existencial. Considero este cambio un buen primer paso hacia la paz mental. O hacia la locura. O hacia ambas. ¿Qué no son la misma cosa?

En fin, hoy muere The Phrase that Pays y nace La rumba de Tarumba. Así que, en honor a esos casi 6 años de adornar mi blog, dejo para la posteridad a mi viejo banner:



Cheers

viernes, 7 de diciembre de 2012

LOS CAMINOS DE LA VIDA

En medio de la preparación de mis ensayos finales para este trimestre, me reencuentro con mi pobre y abandonado blog. Aparte del insomnio, se vuelve costumbre venir aquí en momentos de crisis o epifanías, en momentos de ocio o de evasión completa de mis responsabilidades. Esta vez es una mezcla de epifanía con evasión de trabajo.


Después de casi tres meses de pura novedad (nueva universidad, nuevos amigos, nueva casa, nuevas responsabilidades, nuevos dolores de cabeza, nuevas clases, nuevos miedos, nuevas perspectivas…) no había tenido tiempo de pensar con detenimiento en mis quejas y dudas sobre este camino que había elegido. No sólo el de hacer un posgrado en otro país, sino el de intentar hacerme canchita en este complicado mundo de la Academia (con mayúscula porque es toda una doña). Y como hace un par de días nos preguntaron sobre nuestras razones para haber elegido esta carrera, me quedé pensando en lo que significa elegir. Puedo dar una lista infinita de razones para justificar el haber elegido este camino con el que casi siempre he tenido una relación de amor-odio. Pero creo que muchas veces no elegimos el camino, él nos elige a nosotros. Por primera vez en 26 años siento que estoy en el lugar que deseaba, quería y necesitaba. Extraño todos los días, muero con las cargas de trabajo excesivas y el estrés por la falta de destreza para distribuir el tiempo, pero… nunca había disfrutado tanto de lo que hago (por contradictorio que pueda sonar). Así que entre más lo pienso, al ver en retrospectiva, al repasar todos esos intentos por cambiar de rumbo, me doy cuenta de que todos esos callejones me llevaban de regreso al mismo camino que ya había decidido que yo era suya. Le renegué muchos años, le lloré otros cuantos, pero me ha enseñado tanto que ahora no puedo más que reconciliarme con él, porque al fin estamos viendo hacia el mismo rumbo.

No sé si esta satisfacción es momentánea; no sé si volveré a cambiar de opinión después de unos trimestres más; no sé qué va a pasar conmigo al terminar el posgrado; no sé si tengo un futuro prometedor con esa doña de mayúscula prominente; no sé si los jirones de esta vida me van a cambiar los planes de un día a otro. No sé muchas cosas y me gusta no saberlas. Porque me gusta aquí, ahora.

Bienaventurados los que no elegimos nuestro camino, porque la dicha de haber sido elegidos por él, a pesar de los tropiezos, no tiene comparación.

viernes, 3 de agosto de 2012

CONSECUENCIAS

Para mi musa de sonrisa encantadora

Él quería demostrar lo poco que le importaba. Se detuvo frente a la inmensa nada y descargó aquel insoportable peso. Cuentan las leyendas que tardó seis días; en realidad sólo hizo falta un segundo de ira e impotencia. Se creó un universo de cosas, animales y personas que nunca dejarían de admirarlo y adorarlo. Pero la distracción le duró poco, el dolor seguía palpitando en su pecho. Pocos días después abandonó su creación.
Ahora se dice que, en el tercer planeta de algún sistema solar, aquellos que surgieron de su desesperación buscan consuelo al venerar su ausencia. Pero a él no puede importarle menos, él sigue buscando la atención de aquella dama de ojos negros que, de un día para otro, dijo que ya no lo amaba.

Roxana Blancas

lunes, 5 de marzo de 2012

CH-CH-CH-CH-CHANGES

No tenía idea de cuan abandonado tenía este blog. Pasé todo el día editando un libro de administración (o algo así), aburrido a morir y sólo esperaba que diera la noche para poder dormir. Y bueno, hasta la madrugada me cayó y ahora me dio insomnio. Esa clase de insomnio que no te permite trabajar pero te tiene como idiota viendo a la nada. Así que mejor aprovechar este lapsus de cosa rara para escribir.
Más de seis meses pasaron de esa entrada en la que me quejaba de mi inconstancia. Y bueno, no sé de dónde saqué la disciplina, pero logré conseguir todas las metas que me propuse desde hace un par de años. Claro, mucho tuvo que ver ese hombre al que amo, que nunca perdió la fe en mí y que siempre supo qué decir cada que quería tirar la toalla. No puedo hacer el anuncio oficial aún, pero es casi seguro que este año me iré a vivir a Estados Unidos a estudiar un doctorado. Por fin seré independiente, un adulto vacunado y responsable que tratará de malabarear mil chambas y obligaciones con el intento de encontrarse a sí mismo y de tener una vida social, claro está. Yupie! Yay?
No sé, pareciera que justo cuando la vida te da lo que querías, de pronto la realidad se vuelve abrumadora. Es más fácil tirarse a lloriquear porque algo salió mal que de hecho afrontar tus sueños materializados. No me estoy quejando de haber triunfado, no, digo… eso sería estúpido, ¿no? ¿NO? Bueno, lo que sucede es que los cambios son difíciles de afrontar y tomar las riendas de mi vida me resulta tan emocionante como aterrador.
Mientras estudiaba matemáticas para ese maldito GRE, no dejaba de cantar en mi cabeza las sabias palabras de Mick Jagger “you can’t always get what you want… but if you try sometimes you might find… you get what you need”. Pensaba que todos esos intentos fallidos, todo el esfuerzo, toda mi paciencia por fin debían ser recompensados. La vida no siempre te da lo que quieres, ahora yo me pregunto si me dio lo que en verdad necesitaba. Ya no puedo cuestionar más mis decisiones ni mis motivaciones porque me volvería más loca de lo que ya estoy, pero sí tengo esta cosquilla en la cabeza, esa estela de miedo en el pecho que me hace dudar de todo y de todos. Sé que es probable que todo sea una reacción normal ante esa horrible situación de crecer, cambiar, pero eso no lo hace más fácil de asimilar.
Tal vez me duelen las personas que dejaré atrás, los lugares que ya no veré a diario, la vida que no volverá a ser como la conozco hasta ahora. Tal vez me siento tan niña que me da pánico saber que en unos meses tendré que ser responsable por todo lo que pasa en mi vida. Tal vez es mi clásico auto sabotaje porque el éxito siempre me ha sacado ronchas. Tal vez… sólo me gusta quejarme y lloriquear porque así soy yo.
Lo que sea que sea, ya me tocará averiguarlo en el camino. Mientras tanto, me toca aprovechar estos meses, ignorar la nostalgia, disfrutar todo esto que sólo quedará en las páginas de mis diarios, en las fotos de mi pared. Y bueno, a quejarse menos y a vivir más, que esto de la vida es una lenteja: o la tomas o la dejas.

domingo, 3 de julio de 2011

LA INCONSTANCIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Eso de ser constante me parece de lo más complicado. Dicen que es necesario y que debo aprender a serlo para conseguir lo que quiero, para librarme de una operación, y, más importante aún, para ser alguien en esta vida. Yo digo que...


(inserte una entrada interesante aquí).



Cheers!

lunes, 6 de junio de 2011

WENDY

Wendy estaba en la fila de las tortillas sufriendo el calor de las dos de la tarde. Las señoras detrás de ella no dejaban de observarla y de cuchichear sobre sus tacones, su falda, sus lentes, su peinado… todo en Wendy parecía ser tema de chismes. Al llegar con el don que despachaba las tortillas, maldijo su mala suerte: había olvidado el dinero. Wendy tuvo que salir de la fila con cara de derrota, no sin antes dirigir una fría mirada al par de mojigatas que no habían dejado de cacarear sobre su nueva blusa. Ya en casa, con el monedero en la mano, Wendy se miró en el espejo antes de salir. Acomodó el bulto entre sus piernas, el relleno de su sostén y sonrió pensando para sí misma “Wendy, eres una muñeca”.


Roxana Blancas


Una pequeña broma que terminó en una mini-mini-ficción o cuento micro-micro... ya saben, las etiquetas salen sobrando en este blog.


Cheers!

viernes, 3 de junio de 2011

I'M A LOSER BABY!

Pues creo que ya debería estar acostumbrada a la derrota. Grandes, pequeñas, catastróficas, insignificantes... name it, I own them. Esta vez ni siquiera tenía expectativas, ni siquiera se trataba de algo grande o muy significativo, sin embargo, la punzada no deja de doblegarme el espíritu un poco. Yo pensaría que con tantos fracasos ya estaría acostumbrada, pero uno no deja de esperar (aunque sea en secreto) que tal vez la siguiente sea la buena.

En fin, esta eterna loser se confortara dejando aquí su minificción perdedora del concurso #66 de Alberto Chimal. Él explica que: "En esta ocasión hubo numerosos textos metaficcionales: que no sólo se referían a la foto, sino que comentaban el hecho de escribir a partir de la foto. El problema con textos así es que, en general, terminan por depender de la foto y se convierten en una explicación o pie de página de ella". A mí se me clavó la idea de mi antiguo proyecto sobre escribir los cuentos a partir de las fotos y en él la dependencia del texto a la imagen y viceversa era esencial. Tal vez por eso no logré captar la esencia del concurso. En fin, al mundo no le gustó mi relato, pero a mí sí, al final ese es el chiste de todo esto, ¿no? ¿NO? Bueno...




Rojo carmín





Sabías que la espera podría prolongarse como suelen hacerlo esas horas en las que lo anhelado se esfuma. Pero ¿quién podría culparte? Sólo necesitabas sentir su aliento en tu cuello una vez más, ver su rostro entre tus piernas dibujando un deseo que se piensa pero que jamás… jamás se dice. Y lo que dicen por aquí es que eres la caricatura de una noche frustrada, los tacones gastados que habrán de colgarse al lado de la cama en la espera de que la siguiente noche sea diferente. Al final, ellos qué saben, tal vez la siguiente persona que cruce la puerta se atreva a encontrarte detrás de todo ese rojo carmín y decida quedarse…


Roxana Blancas



lunes, 30 de mayo de 2011

SONATE DE MINUIT

Las palabras eran su arma letal, podía desarmar a cualquiera con sólo una oración; aun sin conocer al oponente, sabía exactamente qué palabras podrían atravesar la piel como una espada. Pero ¿de qué le servía semejante poder ahora? Ahora que temblaba como niño asustado y que ni una sola palabra podría defenderla de ese inevitable conjuro. Él no dijo nada, una sola mirada atravesó su pecho y le quitó el aliento. Sin verbos ni sujetos ni conjunciones ni complementos, él acertó y se fue. Su piel brillaba como la luna y sólo esperaba que aquel rojo carmín que recorría su vientre no tardara mucho en definir su punto final.


Roxana Blancas



Esta minificción se me atravesó sin ninguna fotografía, pero de alguna manera va hilada en este ciclo de relatos cortos. ¿Minificciones o cuentos cortos? Las nomenclaturas me dan dolores de cabeza, quizás empecé a llamarles minificciones por el concurso al que me metí de Alberto Chimal. Lo cierto es que me gusta la brevedad. Entre menos palabras para mí es mejor. Tal vez incursione en las microficciones. Y que conste que no me gusta esto por la economía del lenguaje, simplemente me parece fascinante el reto de describir el mundo en pocas palabras.


En fin...

domingo, 29 de mayo de 2011

DE LA FOTOGRAFÍA A LA MINIFICCIÓN: NIEBLA


―Tal vez es algo que sólo viene de noche, que se entrega en el alba como fugaz anhelo ―le dijo a Elena al oído intentando ver su cara entre la niebla. ―O tal vez sólo soy yo intentando decirte algo que ya no recuerdo, algo que ya no mereces. Sin contestarle, Elena se levantó, la miró con desdén y se alejó de ella lo más rápido que pudo. Lloraba como si la sangre que corría por sus venas estuviera destruyendo cada parte de su cuerpo. Lloraba con la certeza de que no podría aguantar una más. Se arrancó la llave del cuello mientras pensaba “esta vez no, esta vez todos sabrán la verdad”.

Roxana Blancas

miércoles, 18 de mayo de 2011

DE LA FOTOGRAFÍA A LA MINIFICCIÓN: LA OTRA ORILLA

Foto de Sofia Minetto.

Seré el pretexto que se calla entre ustedes dos. Iluminada en ese amordazado deseo de ser la protagonista, me conformaré con mirar la historia desde el último asiento en la sala. Celestina por despecho, solitaria por convicción, recorreré una y mil veces este camino hasta llegar a esa orilla en la que soy yo quien te arranca las ganas.


Roxana Blancas

lunes, 16 de mayo de 2011

DE LA FOTOGRAFÍA A LA MINIFICCIÓN: ARACNOFOBIA

Creo que tengo demasiado abandonado este blog que realmente nunca se ha tratado de nada. Quizás esta nueva idea mereciera abrir un blog independiente, pero eso de esparcirme en muchos lados siempre me ha dado una sensación de ansiedad. Así que este proyecto empezará y se desarrollará aquí.

Hace un año intenté ganarme una beca del FONCA con un proyecto sobre amor y odio al DeFe a través de cuentos y fotografías. Mucha era mi ingenuidad al pensar que sería fácil entrar al pervertido mundo de las becas, el banco de favores y la trepadera sin fin. Me quedé con muchas ganas de hacer algo similar, no sólo sobre la Ciudad de México, sino con fotografías en general y, aunque nadie me dé una beca, quiero materializar la idea aquí.

Cada semana (o varias veces a la semana, según el tiempo disponible) le daré random a las fotos en Flickr y la foto que capture mi atención inspirará una minificción. Tal vez me meta en algunos problemas si alguien no quiere que su foto aparezca por aquí, pero los créditos estarán bien claros.

Empecemos con un random de mis propias fotos en el Flickr.



ARACNOFOBIA



Las arañas de su mente trepaban por la noche, escupían su veneno y se iban al amanecer. Por la mañana parecía tener resaca, se sentía cansado, contaminado de algo que no era capaz de pronunciar. El desayuno sabía cada vez más extraño, de pronto tenía ganas de tirarse en una esquina y dejar el día pasar sin salir de la oscuridad. Una tarde, cuando ella lo besó, no pudo evitar ese horrible impulso que venía desde el estómago y la tomó como con ganas de destrozarla. Asustado de sí mismo regresó a esa esquina donde ahora resplandecía su cochón. Las arañas de su mente volvieron a trepar, escupieron su veneno y huyeron con los primeros rayos de sol. Juraría que despertó de cabeza, sus extremidades formaban varios pares que le permitieron guardar el equilibrio en la pared. Corrió a mirarse en el espejo cuando sintió en sus labios unos pequeños colmillos. Al mirarse se dio cuenta de que nada había cambiado, su rostro era el mismo, no había colmillos ni extremidades de más… sin embargo…


Roxana Blancas


jueves, 24 de febrero de 2011

AL FIN


Nada como el olor a tesis recién impresas...


pura felicidad.

miércoles, 9 de febrero de 2011

DE LA SUERTE Y OTROS MALES

Tendría que explotar. Para que el vértigo y la sensación de fracaso se vayan… tendría que explotar. Desde el estómago se dictan los siguientes pasos. Uno, dos, tres. ¡Pum! Pero sigo aquí, mi bendita suerte no me deja ir. Aunque ya no me queda mucha de esa. Por suerte.

Pienso que sería más fácil que aceptaras que nada de esto es mi culpa, que simplemente soy víctima de las circunstancias, que bla bla bla bla; y que un día si ya no me encuentras simplemente pensaras que fui al baño, o al cine, o al parque, o a buscar más gatos. O que simplemente aceptaras que me fui porque ya no podía ser, ni estar…

Pero me buscarás, eres necio y me buscarás. Y para ese momento la punzada que atravesaba mi estómago ya habrá atravesado mis manos. Ya no seré yo quien escribe, ya no seré yo quien piensa. Los pedazos de mí inundarán la única habitación en la que se te ocurrirá buscarme. Y si tienes suerte, podrás darte la vuelta y fingir que fui al doctor antes de que esos pedazos te cuenten historias.

Mas si es demasiado tarde y se te ocurre hacerles caso, que busques una explicación no servirá. Tampoco reunir los pedazos para pretender otro rato. Pretender es un arte que no dominarás. Se requiere de un astuto cinismo que a ti se te escapó cuando aprendiste a sonreír. Y para mí… pretender es un vicio que necesitaba dejar.

Por eso a los pedazos hay dejarlos regados, guardados en esta habitación que contendrá un fracaso que no puede ser contado, que no puede estar a tu lado. Y para eso sólo tengo que esperar a que la suerte cuente sus últimos triunfos. Uno, dos…


Roxana Blancas

viernes, 10 de septiembre de 2010

DÍA DE ASUETO


Doña Catrina estaba cansada, los siglos de trabajar sin descanso agotaban su lealtad. Esa madrugada decidió no levantarse, dejar que por un día nadie conociera su presencia.
Los efectos fueron, como era de esperarse, devastadores. El rumbo de la historia cambió de muchas maneras. Las personas que intentaron suicidarse fueron quizás las más afectadas. Los que ese día se aventaron al metro se encontraron descuartizados y sin haber alcanzado la tan deseada muerte. Los miembros de rescate no tuvieron idea de qué hacer con aquellos pedazos de humano que aún tenían vida. En la guerra en el Oriente no hubo decesos, pero sí mucha confusión al ver soldados desmembrados ―unos incluso sin cabeza― desfilar como si nada después de un gran bombardeo. Muchos eventos de este insólito fondo llenaron las páginas de los diarios en todo el mundo.
Doña Catrina se repuso de la fatiga y regresó al trabajo al día siguiente, cubrió la cuota de dos días y le dio el descanso eterno a todos aquellos que sin estar conscientes escaparon de su destino.
Sólo uno se le escapó: mi vecino, que aquel extraño día intentó cambiar sin ayuda las tejas de su techo y cayó de la escalera. Desde entonces vive con un agujero del tamaño de un puño en la cabeza, cortesía de una piedra en su jardín. No sé si Doña Catrina algún día recordará este trabajito que se le fue, lo único que sé es que desde que yo era niño don Gregorio ya era un anciano con un extraño agujero en la cabeza.
Roxana Blancas

Photo by Tarumbarumba

jueves, 2 de septiembre de 2010

LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA

Antes de empezar con mi debraye nocturno debo quejarme sobre algo que odio del blogspot. Ahora que acaban de meter nuevas plantillas y permiten añadir más monerías, ¿por qué demonios tenemos que usar imágenes prederteminadas? Estuve media hora intentando descifrar los códigos de HTML para meter una de mis propias fotos de fondo y pues nada, soy pésima con estas cosas y odio que la opción en sí no exista y tenga que lucir un blog que se parece a cualquier otro de aquí. No queda más que buscar la individualidad en el concepto del blog; lo cual supongo es mejor pero, bueno, en este mundo en el que ya todo se hizo, todo se escribió y todo se ha visto... no hay muchas opciones para resaltar.

En fin, el tema de mi entrada es algo que se ha estado escribiendo en mi cabeza desde hace un par de semanas y que en algún lado tenía que terminar. Desde los 11 años me hice a la costumbre de llevar diarios. Creo que mi necesidad por tenerlos tan bien documentados tiene que ver con dos cosas esenciales: amo escribir y odio olvidar. Si bien me estoy contradiciendo con entradas anteriores en las que hablo de la necesidad del olvido, creo que es algo que se aplica a ciertas cosas, ciertas personas, ciertos eventos, pero no a toda una vida.
Es realmente sorprendente la cantidad de cosas que somos capaces de olvidar, y no hablo sólo de eventos traumáticos que bloqueamos, sino de cosas que disfrutamos y juramos jamás podríamos olvidar; acontecimientos que marcaron cambios en nuestras vidas o en nuestras personalidades pueden desaparecer con una facilidad que casi asusta.
Me gusta mucho releer mis diarios, no es que me guste vivir en el pasado, pero hay muchas cosas que merecen ser revividas. A la fecha tengo 6 diarios (5 de papel y pluma y uno en internet que llevo desde hace 7 años), todos de diferentes tamaños y diseños, narrados desde Roxanas también muy diferentes entre sí. No sólo me gusta revivir cosas que había olvidado por completo, ver la evolución de mi voz también resulta muy divertido.
Las cosas que escribía a los 11 años pueden matar de risa a cualquier persona, y amo esa inocencia con la que solía ver a las personas y las situaciones. Mis narraciones de los 15 a los 16 años ocupan, en su mayor parte, mi obsesión con los Backstreet Boys y mis debrayes con ellos... jajajaja, aparte de que todos tenemos etapas incómodas, yo le echo la culpa a esa secundaria católica y para puras mujeres que me hizo una inepta para relacionarme con el sexo opuesto y que me obligó a fantasear con 5 desconocidos. La etapa más difícil de leer es quizá la de mi año sabático obligado por no haber podido entrar a la UNAM. Creo que no hubo una época más triste y deprimente en mi vida, justo por eso, porque casi acaba con ella. Las etapas más divertidas son quizá las de la universidad, creo que mi vida nunca estuvo tan llena de tanto y todo como en esos años de clases, amigos, novios transitorios, pedas, viajes y fiestas. Las narraciones actuales seguro también me sacarán muchas sonrisas en unos años, haber encontrado al hombre con el que quiero construir una vida no es cualquier cosa, releer nuestros inicios seguro será fantástico.
En fin, creo que esto de llevar diarios es un ejercicio de análisis que, aunque es considerado hasta cierto punto cursi, puedo recomendar a cualquiera. No soy la persona más cuerda del mundo, pero cuando me pierdo puedo encontrarme en las páginas que yo misma escribí. Puedo entender lo que mi presente a veces no puede digerir. Puedo volver a ser amiga de aquellas personas que salieron de mi vida y mirarlas en su tiempo, sin rencores. Puedo revivir cosas que necesitaba y había olvidado. Puedo mirarme en un espejo que proyecta diferentes Yo, otredades de mí misma que al final me ayudan a terminar de entenderme.

Los diarios, en definitiva, son la mejor terapia y la mejor cura a esa horrible nube de olvido que no siempre es necesaria. Si bien es cierto que no podemos vivir en el pasado, también es cierto que no se puede habitar el presente sin reconciliarse con el pasado.

Cheers!

martes, 13 de julio de 2010

EL PUENTE HACIA LA FELICIDAD



El puente hacia la felicidad cayó frente a nosotros. “¿Qué vamos a hacer ahora?” me preguntó con sus ojos de ansiedad y desolación. “Buscar” le contestó una voz que ciertamente ya no era la mía. Nos miramos por unos minutos; sabíamos que estábamos perdidos, que la única manera de volver se había desplomado frente a nosotros, dejándonos en esta tierra donde ya nada crece. Ya no había ningún otro puente en pie, buscar sólo nos dejaría en el mismo lugar en el que empezamos… odiándonos un poco más tal vez.

Todo estaba escrito a partir de ese momento. Las siguientes semanas fueron tan sólo la espera de lo inevitable. Pero lo inevitable no sucedió. Fue aun peor de lo que esperábamos.

Por eso cada año volvemos aquí, adonde el puente hacia la felicidad cayó junto con nuestras esperanzas. Quizás un día… quizá…


Roxana Blancas
Photo by Jacobo Hernández Valle (gracias por tu foto, my dear)

lunes, 3 de mayo de 2010

CLUELESS

Yo soy el asesino, dijo finalmente el Mayordomo en medio de la biblioteca. El Ama de Llaves no estaba convencida y miraba de reojo a la señora Gala. Mientras todos esperaban en la sala, tomé el candelero y lo maté en el despacho, confesó el Mayordomo sin el más mínimo arrepentimiento. El señor Banquero pensaba que quizá después de tantos años de ser el culpable en los misterios, el Mayordomo ya se habría cansado de ser el asesino. Será que al ver una llave de tuercas, una soga, una pistola o un candelero su instinto asesino afloraba aun sabiendo que todo será descubierto. Entonces abrieron el sobre, ahí estaban las cartas que confirmaban todo: candelero, despacho, Mayordomo. Pero de pronto a todos les saltó la misma duda: ¿quién era el asesinado?, ¿por qué el cuerpo nunca se encontraba en la mansión?, ¿acaso todo se trataba de un juego? En medio de las silenciosas dudas, el Portero finalmente dijo: el Mayordomo siempre es el asesino, y salió de la biblioteca. Unos segundos después todos lo imitaron y regresaron a su rutina esperando el siguiente misterio por resolver.
Roxana Blancas



Por primera vez en un muy buen rato no voy a quejarme de la falta de inspiración. En las últimas dos semanas estuve escribiendo como nunca. Llevaba mucho tiempo desmotivada en esto de escribir cuentos porque no le veía sentido a hacerlo si en realidad sólo algunos amigos y lectores perdidos en mi blog me leían. Hace tres semanas recordé la beca del FONCA y decidí aventarme a escribir un proyecto nuevo y novedoso. Pedían mínimo veinte cuartillas con lo más representativo de mi obra y... bueno... yo sólo tenía siete tristes cuartillas de cuentos que no me parecían tan malos. Así que estuve las dos últimas semanas escribiendo cuartillas y cuartillas de cuentos y redactando un proyecto del que terminé muy enamorada. Al principio fue difícil sentarse a escribir sin tener una sola idea, pero eso de romperse la cabeza diariamente sobre la piedra hasta que brote el agua -como diría Sabines- sí que funciona. El viernes entregué toda la bola de papeles necesarios, el proyecto y casi treinta cuartillas de cuentos nuevos.

No sé si tengo oportunidades de ganar una de las doscientas becas, sería increíble, pero creo que al final lo importante para mí fue recordar y retomar la única cosa que me hace sentir completa. Aún me falta mucho por aprender y mi técnica está en pañales pero... el hecho de volver a escribir y sentirme llena vale todas estas noches de desvelo y estrés. El estrés creativo no puede sufrirse.



Cheers!!!

lunes, 5 de abril de 2010

FLOJERA

La tesis me está volviendo loca.
Es como un mosquito que zumba en mis oídos todo el día. Y no es que todos los días trabaje en ella, de hecho me paso más tiempo pensando en ella que escribiéndola. Aún así... qué joda.
No entiendo por qué nos complican tanto la titulación, porque han de saber que la tesis no es sólo escribirla y luego defenderla ante unos feroces sinodales, la tesis es un trámite que implica TANTA burocracia que hasta parece que lo que buscan es tener a miles de fósiles rondando la Facultad.
Es necesario demostrar que podemos hacer una investigación y que posteriormente sabremos cómo escribir algo coherente con ella, eso lo entiendo, pero supongo que también es necesario saber que podemos sortear todos los trámites burocráticos que implica titularse, ya que en México la burocracia sale hasta de las coladeras. ¿Por qué todo en este país implica una bola de trámites estúpidos que dependen de una bola de gente grosera y más floja que yo?

En fin, el chiste de mi entrada es decir que ya no quiero leer más cosas para mi tesis, ya no quiero seguir analizando cuentos, ya no quiero seguir discutiendo mis argumentos... quiero que mi tesis se escriba sola, que haga todos los trámites necesarios y que finalmente vaya a defenderse a mi examen profesional (sola, por si no había quedado claro). No es mucho pedir ¿o sí?

Cheers!