En fin, yo no pude más que quedarme callada, por puro respeto a su edad ―y sabiendo de sobra la cabeza cuadrada que se carga―, pero ya cuando empezó a decir que a la Iglesia le pasaba lo mismo, que todo mundo dice que los padres sólo piden dinero sin saber el bien que ellos le hacen al mundo, que los difaman y que ellos son tan buenos… pensé que me iba a dar un infarto, jajaja, pero seguí sin decir nada esperando que ya se callara y me dejara en paz. Yo sé que violar niños es una gran aportación al mundo, por eso creo que mi tía está en todo su derecho de defender a los padres del mundo, por más ambigüedades que prediquen, pues ahora sí que cada quién su cuerpo.
El shock que me dejó me abrumó tanto que tuve que venir a contarlo.
Mi lección de la semana: nunca discutir con fanáticos religiosos viejos y cuadrados. Es inútil.
Cheers


