jueves, 12 de junio de 2014

LA PERSISTENCIA DEL OLVIDO


Quisiera que la oscuridad no cubriera mis palabras, que lo que tengo de ti en el fondo de mis recuerdos no se desvaneciera con cada mirada. 


Recuerdo y olvido. Recuerdo y reescribo. Reescribo y te invento porque ya no sé, dentro de tantas imágenes, cuál eras tú, cuál eras realmente tú. El tú que yo me llevé, los trozos que yo elegí para encerrarte en mi memoria. 


Fragmentos. Tu labio de abajo, la cordillera de tu espalda, tu risa nerviosa, la mirada de angustia, el sabor de tu cuello, las veces que sin decirme nada me hacías perderlo todo. También el miedo. El miedo de saber que después de ti solo cenizas. Y nunca más sentarse a contemplar el incendio.


No hay nada que pueda ganar al juntar tus fragmentos, porque recordarte es perderte. Sin embargo, quién soy yo para olvidarte, si poco queda en mí de ese niño que suplicó cariño cuando yo sólo deseaba arder en Roma una vez más.

R. Blancas

domingo, 6 de abril de 2014

En los márgenes



No sé por dónde empezar. No sé qué debo empezar. Soy como un espiral cansado de tanto girar. 
Si te lo cuento...
Dirás que estoy loca, que si algún día tuve algo de cordura, la he perdido para siempre.
Me verás desde esa esquina, ésa en la que se miran los objetos puntiagudos, peligrosos, y te alejarás de mí sin retorno.
Porque hay palabras afiladas...
En los márgenes, en las pequeñas afueras de tu mirada, en el punto ciego de tu boca.
Y si se me escapan, te apuesto a que los dos sangramos.
Porque si de lastimarse se trata, no vamos a jugar juegos de niños.


No sé si hay un comienzo, no sé si debe haber un principio. 
Pero el fin de todo está cerca (entre tus labios).


RBC

viernes, 21 de febrero de 2014

ÁRBOLES PETRIFICADOS

 Te miro fijamente, quiero aprenderte bien para cuando sólo quede tu recuerdo y tenga que descifrar lo que no me dices ahora. Una parte de mi vida, estos minutos, se van contigo. No sé decir las cosas que siento. Tal vez algún día te las escriba sentada frente a otra ventana. No sé tampoco hasta dónde soy feliz. Cada despedida es un estarse desangrando, un dolor que nos asesina lentamente. Estamos llenos de palabras y sentimientos, de un silencio que nos confina en nosotros mismos. Tal vez esta habitación nos queda demasiado grande o demasiado estrecha y por eso no sabemos qué hacer con nuestros cuerpos y las palabras.
Amparo Dávila, "Árboles petrificados", Árboles petrificados, 1977

Sé que debo aprender a invertir mi tiempo en los proyectos más adecuados para avanzar prósperamente en este camino academicoso. Sé que llevo semanas evadiendo mi proyecto de tesis porque me desespera, porque me tiene saña, porque me araña con su complicada retrospectiva hacia algo incapaz de comunicarse conmigo. Y a pesar de todo esto que sé, no puedo evitar dedicarle mi poco "tiempo libre" a la relectura de esta maravillosa escritora. "Haz lo que te gusta", suelen decir, pero olvidan mencionar que lo que nos gusta a veces no va de la mano con lo que debemos hacer. Pues yo tengo este maravilloso don para hacer todo lo que no debo hacer. Siempre. Y me encanta. Amparo Dávila y yo hasta el fin del mundo.

Cheers!

martes, 27 de agosto de 2013

OCD

El poema del que todos están hablando tenía que adornar mi blog también. No pude contenerme después de escucharlo por quinta vez. It kills me every damn time.

"OCD" by Neil Hilborn

The first time I saw her...
Everything in my head went quiet.
All the ticks, all the constantly refreshing images just disappeared.
When you have Obsessive Compulsive Disorder, you don’t really get quiet moments.
Even in bed, I’m thinking:
Did I lock the doors? Yes.
Did I wash my hands? Yes.
Did I lock the doors? Yes.
Did I wash my hands? Yes.
But when I saw her, the only thing I could think about was the hairpin curve of her lips...
Or the eyelash on her cheek—
the eyelash on her cheek—
the eyelash on her cheek.
I knew I had to talk to her.
I asked her out six times in thirty seconds.
She said yes after the third one, but none of them felt right, so I had to keep going.
On our first date, I spent more time organizing my meal by color than I did eating it, or talking to her...
But she loved it.
She loved that I had to kiss her goodbye sixteen times or twenty-four times if it was Wednesday.
She loved that it took me forever to walk home because there are lots of cracks on our sidewalk.
When we moved in together, she said she felt safe, like no one would ever rob us because I definitely lock the door eighteen times.
I’d always watch her mouth when she talked—
when she talked—
when she talked—
when she talked;
when she said she loved me, her mouth would curl up at the edges.
At night, she’d lay in bed and watch me turn all the lights off... And on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off.
She’d close her eyes and imagine that the days and nights were passing in front of her.
Some mornings, I started kissing her goodbye
but she just leaved because I was making her late for work...
When I stopped in front of a crack in the sidewalk, she just kept walking...
When she said she loved me, her mouth was a straight line...
She told me that I was taking up too much of her time.
Last week she started sleeping at her mother’s place.
She told me that she shouldn’t have let me get so attached to her; that this whole thing was a mistake, but...
How can it be a mistake that I don’t have to wash my hands after I touch her?
Love is not a mistake, and it’s killing me that she can run away from this and I just can’t.
I can’t go out and find someone new because I always think of her.
Usually, when I obsess over things, I see germs sneaking into my skin.
I see myself crushed by an endless succession of cars...
And she was the first beautiful thing I ever got stuck on.
I want to wake up every morning thinking about the way she holds her steering wheel...
How she turns shower knobs like she opening a safe.
How she blows out candles—
blows out candles—
blows out candles—
blows out candles—
blows out—…
Now, I just think about who else is kissing her.
I can’t breathe because he only kisses her once—he doesn’t care if it’s perfect!
I want her back so bad...
I leave the door unlocked.
I leave the lights on.

martes, 20 de agosto de 2013

Cerati Mood: ON


Llevo meses con esta canción en la cabeza. Y no quiero luchar por correrla. Sostenemos un feliz romance.

¿Qué otra cosa puedo hacer? Si no olvido, moriré...

Oh, Cerati, ojalá pudieras regresar.

Cheers

sábado, 17 de agosto de 2013

Autarquía

En mi república se practica la autarquía de repliegue: producir para autoabastecerse y permanecer inmodificado, al abrigo de influencias extranjeras. Porque habitar con los otros es la guerra y me destruye, he preferido rodearme de una difusa constelación afectiva. Sus luces están lejos y aunque apenas iluminan, también me dañan un poco. Vivo casi oscuras. Vivo en mi casa breve de lecho breve y breves visitas al exterior.

Belén Gopegui, La escala de los mapas, 1993.

Escribo y borro. Escribo y vuelvo a borrar. Creo que no tengo mucho más que decir, sólo vine a compartir. Hay bofetadas literarias que arrebatan las palabras. Y sólo queda sentarse a mirar.

Cheers
 

miércoles, 14 de agosto de 2013

La rumba de Tarumba


Probablemente lo más apropiado hubiera sido simplemente crear un nuevo blog. Pero tengo problemas para dejar ir las cosas. Todas las cosas, cualquiera, hasta las plumas (todas tienen nombres). Así que la solución obvia fue simplemente cambiarle el nombre al blog. Pimpearlo, vaya. No es como que vaya a cambiar el rumbo de mis entradas. Este blog, en realidad, jamás ha tenido una temática definida. Si bien es más común que sirva de diario, también es el único lugar en el que publico mis cuentos-debrayes-minificciones-poemosidades-etcétera. Y creo que seguirá funcionando de la misma manera. Tal vez ahora con un poco más de fotos. Tal vez. Tal vez hasta me vuelva un poco constante.

La situación que me llevó a hacer este cambio fue una urgencia por dejar de vivir en mi cabeza todo el día, todos los días, envuelta solamente en mi posgrado y las obligaciones del trabajo. Claro, cambiarle el nombre y la foto al blog no pareciera el graaaan escape. Pero sí que lo es. Aun si vengo a quejarme del trabajo, aun si nadie me lee, al menos es un respiro en mi chulo lugar de desahogo existencial. Sí… debo encontrar más escapes, mejores maneras de balancear mi trabajo con el resto de las cosas que me interesan en esta vida fuera de la universidad.  Pero considero este cambio un buen primer paso hacia la paz mental. O hacia la locura. O hacia ambas. ¿Qué no son la misma cosa?

En fin, hoy muere The Phrase that Pays y nace La rumba de Tarumba. Así que, en honor a esos casi 6 años de adornar mi blog, dejo para la posteridad a mi viejo banner:



Cheers

martes, 13 de agosto de 2013

TAKE ME DOWN TO THE PARADISE CITY

Ah... que no se pierda esta bonita tradición de escribir en el blog cuando el trabajo es mucho, el tiempo apremia y el estrés está a la orden del día.

Estoy a punto de cumplir un año de vivir en California. En Riverside, para ser exactos. El calor del verano puede freír cualquier pensamiento en este pueblo por suerte a los míos los guardo en edificios con aire acondicionado.  Un año lejos de mi chulísimo DeFe. Un año de vivir en un país angloparlante y yo sigo tan tronca con el inglés como el primer día. Ah… no es cierto, cuando llegué hablaba más inglés que ahora. Puaj, la razón por la que me quejo justo de esto es porque, en toda mi estancia en este país, jamás había sufrido tanto para comunicarme como en las últimas semanas. Ya que las palabras no me alcanzan (o más bien, justo son mis enemigas últimamente), sólo pondré una foto que expresa cómo me siento y me he sentido estas casi tres semanas:





Pero dejando a un lado la cuestión del idioma, lo irónico de todo esto es que llevaba todo el año sufriendo porque tenía que malabarear mis clases del posgrado con la propuesta de mi tema de tesis doctoral y con la elaboración del famoso long paper (que básicamente se trata de leer, leer, leer, leer, pensar, llorar, leer, leer, darse cuenta de que uno no vale nada, leer, leer, pensar, leer, leer, pensar, llorar más, leer, pensar, desear morir para reencarnar en un ser más inteligente, leer, leer y por fin, un día, tal vez, escribir la base de mi investigación). Y ahora que no tengo tiempo para sentarme a trabajar en mi tesis porque soy maestra de español 24/7, no hago más que añorarla, soñarla, pensarla, extrañarla… ¡regresa, tesis, regresa!, ¡prometo apreciarte esta vez!

Take me down to the Paradise City where the people are happy writing their dissertations!

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve aplazado indefinidamente.

Cheers


viernes, 7 de diciembre de 2012

LOS CAMINOS DE LA VIDA

En medio de la preparación de mis ensayos finales para este trimestre, me reencuentro con mi pobre y abandonado blog. Aparte del insomnio, se vuelve costumbre venir aquí en momentos de crisis o epifanías, en momentos de ocio o de evasión completa de mis responsabilidades. Esta vez es una mezcla de epifanía con evasión de trabajo.


Después de casi tres meses de pura novedad (nueva universidad, nuevos amigos, nueva casa, nuevas responsabilidades, nuevos dolores de cabeza, nuevas clases, nuevos miedos, nuevas perspectivas…) no había tenido tiempo de pensar con detenimiento en mis quejas y dudas sobre este camino que había elegido. No sólo el de hacer un posgrado en otro país, sino el de intentar hacerme canchita en este complicado mundo de la Academia (con mayúscula porque es toda una doña). Y como hace un par de días nos preguntaron sobre nuestras razones para haber elegido esta carrera, me quedé pensando en lo que significa elegir. Puedo dar una lista infinita de razones para justificar el haber elegido este camino con el que casi siempre he tenido una relación de amor-odio. Pero creo que muchas veces no elegimos el camino, él nos elige a nosotros. Por primera vez en 26 años siento que estoy en el lugar que deseaba, quería y necesitaba. Extraño todos los días, muero con las cargas de trabajo excesivas y el estrés por la falta de destreza para distribuir el tiempo, pero… nunca había disfrutado tanto de lo que hago (por contradictorio que pueda sonar). Así que entre más lo pienso, al ver en retrospectiva, al repasar todos esos intentos por cambiar de rumbo, me doy cuenta de que todos esos callejones me llevaban de regreso al mismo camino que ya había decidido que yo era suya. Le renegué muchos años, le lloré otros cuantos, pero me ha enseñado tanto que ahora no puedo más que reconciliarme con él, porque al fin estamos viendo hacia el mismo rumbo.

No sé si esta satisfacción es momentánea; no sé si volveré a cambiar de opinión después de unos trimestres más; no sé qué va a pasar conmigo al terminar el posgrado; no sé si tengo un futuro prometedor con esa doña de mayúscula prominente; no sé si los jirones de esta vida me van a cambiar los planes de un día a otro. No sé muchas cosas y me gusta no saberlas. Porque me gusta aquí, ahora.

Bienaventurados los que no elegimos nuestro camino, porque la dicha de haber sido elegidos por él, a pesar de los tropiezos, no tiene comparación.

viernes, 3 de agosto de 2012

CONSECUENCIAS

Para mi musa de sonrisa encantadora

Él quería demostrar lo poco que le importaba. Se detuvo frente a la inmensa nada y descargó aquel insoportable peso. Cuentan las leyendas que tardó seis días; en realidad sólo hizo falta un segundo de ira e impotencia. Se creó un universo de cosas, animales y personas que nunca dejarían de admirarlo y adorarlo. Pero la distracción le duró poco, el dolor seguía palpitando en su pecho. Pocos días después abandonó su creación.
Ahora se dice que, en el tercer planeta de algún sistema solar, aquellos que surgieron de su desesperación buscan consuelo al venerar su ausencia. Pero a él no puede importarle menos, él sigue buscando la atención de aquella dama de ojos negros que, de un día para otro, dijo que ya no lo amaba.

Roxana Blancas

lunes, 5 de marzo de 2012

CH-CH-CH-CH-CHANGES

No tenía idea de cuan abandonado tenía este blog. Pasé todo el día editando un libro de administración (o algo así), aburrido a morir y sólo esperaba que diera la noche para poder dormir. Y bueno, hasta la madrugada me cayó y ahora me dio insomnio. Esa clase de insomnio que no te permite trabajar pero te tiene como idiota viendo a la nada. Así que mejor aprovechar este lapsus de cosa rara para escribir.
Más de seis meses pasaron de esa entrada en la que me quejaba de mi inconstancia. Y bueno, no sé de dónde saqué la disciplina, pero logré conseguir todas las metas que me propuse desde hace un par de años. Claro, mucho tuvo que ver ese hombre al que amo, que nunca perdió la fe en mí y que siempre supo qué decir cada que quería tirar la toalla. No puedo hacer el anuncio oficial aún, pero es casi seguro que este año me iré a vivir a Estados Unidos a estudiar un doctorado. Por fin seré independiente, un adulto vacunado y responsable que tratará de malabarear mil chambas y obligaciones con el intento de encontrarse a sí mismo y de tener una vida social, claro está. Yupie! Yay?
No sé, pareciera que justo cuando la vida te da lo que querías, de pronto la realidad se vuelve abrumadora. Es más fácil tirarse a lloriquear porque algo salió mal que de hecho afrontar tus sueños materializados. No me estoy quejando de haber triunfado, no, digo… eso sería estúpido, ¿no? ¿NO? Bueno, lo que sucede es que los cambios son difíciles de afrontar y tomar las riendas de mi vida me resulta tan emocionante como aterrador.
Mientras estudiaba matemáticas para ese maldito GRE, no dejaba de cantar en mi cabeza las sabias palabras de Mick Jagger “you can’t always get what you want… but if you try sometimes you might find… you get what you need”. Pensaba que todos esos intentos fallidos, todo el esfuerzo, toda mi paciencia por fin debían ser recompensados. La vida no siempre te da lo que quieres, ahora yo me pregunto si me dio lo que en verdad necesitaba. Ya no puedo cuestionar más mis decisiones ni mis motivaciones porque me volvería más loca de lo que ya estoy, pero sí tengo esta cosquilla en la cabeza, esa estela de miedo en el pecho que me hace dudar de todo y de todos. Sé que es probable que todo sea una reacción normal ante esa horrible situación de crecer, cambiar, pero eso no lo hace más fácil de asimilar.
Tal vez me duelen las personas que dejaré atrás, los lugares que ya no veré a diario, la vida que no volverá a ser como la conozco hasta ahora. Tal vez me siento tan niña que me da pánico saber que en unos meses tendré que ser responsable por todo lo que pasa en mi vida. Tal vez es mi clásico auto sabotaje porque el éxito siempre me ha sacado ronchas. Tal vez… sólo me gusta quejarme y lloriquear porque así soy yo.
Lo que sea que sea, ya me tocará averiguarlo en el camino. Mientras tanto, me toca aprovechar estos meses, ignorar la nostalgia, disfrutar todo esto que sólo quedará en las páginas de mis diarios, en las fotos de mi pared. Y bueno, a quejarse menos y a vivir más, que esto de la vida es una lenteja: o la tomas o la dejas.