jueves, 12 de junio de 2014

LA PERSISTENCIA DEL OLVIDO


Quisiera que la oscuridad no cubriera mis palabras, que lo que tengo de ti en el fondo de mis recuerdos no se desvaneciera con cada mirada. 


Recuerdo y olvido. Recuerdo y reescribo. Reescribo y te invento porque ya no sé, dentro de tantas imágenes, cuál eras tú, cuál eras realmente tú. El tú que yo me llevé, los trozos que yo elegí para encerrarte en mi memoria. 


Fragmentos. Tu labio de abajo, la cordillera de tu espalda, tu risa nerviosa, la mirada de angustia, el sabor de tu cuello, las veces que sin decirme nada me hacías perderlo todo. También el miedo. El miedo de saber que después de ti solo cenizas. Y nunca más sentarse a contemplar el incendio.


No hay nada que pueda ganar al juntar tus fragmentos, porque recordarte es perderte. Sin embargo, quién soy yo para olvidarte, si poco queda en mí de ese niño que suplicó cariño cuando yo sólo deseaba arder en Roma una vez más.

R. Blancas

4 comentarios:

Alejandro Lopez dijo...

Muy bueno. sobre todo lo de arder en roma...

Neña Sofisticá dijo...


;-) Yeah!

Cynthia Soriano dijo...

Muy lindo. Me ha encantado.

He visitado varias entradas y me han encantado.

Quiero felicitarte por tu blog. ESpero que puedas pasarte por el mio:

http://librospuenteaotrosmundos.blogspot.in

Un saludo.

eduardo jqk dijo...

Curioso..., los niños solemos jugar con fuego, porque el juego debe ser difícil...