miércoles, 31 de enero de 2007

ONE ART

No puedo dormir. Han pasado cinco horas desde que apagué la lap, la TV y la luz para intentar dormir. Ni media hora de sueño. Sólo vueltas entre las cobijas y peleas con mis almohadas. INSOMNIO. Desgraciadamente éste Insomnio no le pertenece a Mr. SMOG. De ser así sería un delicioso pasar de horas recordando e imaginando. Éste no le pertenece a nadie. Este Insomnio es un agente extraño que quiere volverme loca.
Entre todas las cosas que he podido pensar y repensar en estas horas, hay una serie de versos que han sido recurrentes y consoladores. Hay un poema de Elizabeth Bishop que Dana Gioia, Kay Ryan, April Lindnet y Davis St. John citaron y discutieron en una conferencia sobre poesía contemporánea hace unos meses. Yo pasaba por la peor de mis rachas y ese era el primer día que iba a clases después de mucha ausencia. La muerte, el desamor y la decepción sobre mi carrera me pegaron juntas. Así que salí de esa aula y busqué el poema del que tanto hablaron… quedé fascinada, conmovida hasta los huesos y sentí mariposas en el estómago. Me sentí dolorosamente identificada, y por esa razón, cada palabra en ese poema me hizo sentir mejor. También habría que conocer algo de la trágica historia de Elizabeth para que el poema tenga más impacto.

Ahora, cada que alguien sale de mi vida, cada que pierdo algo, cada que ya nada parece tener orden… leo ese poema y siento que regreso al carril de la cordura. De por sí la conferencia entera me regresó algo que había estado entumido en mi alma. Cuando cada poeta habló sobre su momento decisivo para dejar de dudar y dedicarse a la poesía, me sentí tan identificada y tan inspirada… llevaba mucho tiempo sin recordar porqué había elegido este camino. Cuatro maravillosos poetas me ayudaron a salir de mi estancamiento. Ese día jamás se borrará de mi mente y de mi alma.
¿Por qué venía al caso todo esto en mis pensamientos? Porque alguien que amaba decidió hace unos días que ya no me quería más en su vida y me dio una patada sin dejarme al menos una explicación. Estábamos en los mejores terminos con una relación envidiable... yo sigo sin entender que salió mal. Era mi mejor amiga. Y que difícil es perder a un amigo. Novios van y vienen… pero los amigos… uno supone que ellos estarán para siempre. Ciclos así son los más difíciles de entender y cerrar.

Este poema me ayuda a sanar una vez más. Bendita poesía.

The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

---Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.


bishop

3 comentarios:

the lines on my face dijo...

Definitívamente es difícil perder ciertas cosas, aunque tal vez el poema tenga razón en que cada vez te vuelves más capaz de perder las cosas y superarlo, es como hacer un pequeño recubrimiento de piedras alrededor de tus sentimientos, no sé... así es la vida creo yo... y de alguna forma hay que ir acostumbrándose. Saludos :)

proctorul dijo...

todos los días perdemos algo, aunque no nos esforcemos por hacerlo: tiempo y juventud.

eres joven y bella, el insomnio no debe mortificarte.

saludos. gracias por visitarme.

Roxana dijo...

Tiempo y juventud, claro, y eso es lo que más me atormenta y a veces me impide gozarlo ahora ke que tengo, but "none of these will bring disaster" ;)

Gracias =)