miércoles, 24 de enero de 2007

347

El número 346 de la lista apenas pasó por aquí ayer. Ésta no es cualquier lista. Es una lista enorme de nombres perdidos, nombres que se borran porque no le interesan, porque jamás los volverá a nombrar. Yo soy Roxana, pero esta vez seré el número 347. Así que en adelante yo ya no soy yo; soy un cuerpo, unos senos, una vagina, una boca, unas ganas.

La ropa vuela, las manos se cuelan. El instinto animal lo lleva a arrancarme todo lo que le estorba, a tomarme como se toma una guitarra nueva, y a acomodarme a su gusto. “Inclínate”, y me inclino. De alguna manera ahora tampoco soy dueña de mis acciones. La penetración fue tan diferente. Pienso “esto definitivamente no se parece a lo que acostumbro”. Cierro los ojos, me muerdo los labios, respiro profundo… sin darme cuenta estoy de puntitas intentando detenerme en la pared. Él toma mis caderas como si fueran un juguete y comienza a moverme, a atraerme, a empujarme…

Nos movemos mucho… demasiado, ya no siento las piernas. Lo alejó de mí, lo miro un momento a los ojos y él no se detiene a preguntar nada; me vuelve a tomar, se sienta, me sienta sobre él. Aquí vamos otra vez. Si empiezo a gemir no es genuino placer, aún no he descubierto el modo de su cuerpo. Se necesita tiempo, sabes. Pero aquí no hay tiempo para acostumbrarse, para observarse, para descubrirse. Recuerda: eres el número 347. Y me meto en mi papel de número. Abajo, arriba, de lado, piernas arriba, piernas abajo… dios, cuántos cambios, necesito recuperar el aliento.

A veces se detiene a besarme, a mirarme. Llego a creer que quizá le gusto un poco, pero no es así. Soy la pasión de papel más agradable que la noche trajo.

Y la noche, qué noche, una luna encantadora alumbra a través de los vidrios de esa casa de alberca abandonada.

Puedo visualizarnos de lejos, fuera de mi cuerpo, fuera de nosotros. Y parecemos animales desesperados por encontrar algo que la piel no está ofreciendo. Creo que si alguien pudiera ver mis ojos en ese momento no encontraría nada atractivo… sólo vería un gran hueco y un espacio alterado que no lleva a ningún lado. Esa soy yo, saluda.

– ¡Hola! Soy el número 347.
– Hola, 347. ¿Cómo te sientes?
– Como una hermosa bolsa de papas (sonrisa fingida).

Oh sí… seguimos aquí. Y él sigue aquí… ahí, dentro de mí. Y espera que con eso yo esté disfrutando de glorioso placer. Me provoca reír, me provoca llorar. Ya no siento lo que debería. Los números no sentimos gran cosa, ni pensamos, ni hablamos. Así que cuando pregunta que si su enorme miembro me gusta respondo que “me encanta”. Y suspira algo dentro de mí un tanto decepcionado, y no por el tamaño...

¿Cuánto más había que alargar eso? Pues la respuesta llegó rápido. Salió de mí, me jaló hacía él, me puso de rodillas… el número ha bloqueado unos instantes la memoria.

Ahora paso a la historia de más nombres que se perderán. Suerte para el número 348.

Cuando salimos de la casa, camino al auto, el frío se volvió insoportable. Y no me refiero al frío del clima que había azotado la ciudad. Ambos forzamos la amable y moralmente cordial plática.

- ¿Te divertiste?
- Sí, ¿tú?

- También…

Beso, beso, abrazo, te hablo, ajá. Pero no lo haremos. Los dos lo sabemos pero no podemos romper con las políticas de los one night stands.

Camino de regreso a mi vida, a mis estándares, a mis actitudes de siempre. Soy Roxana otra vez. Pero por la mañana mientras me bañaba… descubrí un pequeño 347 tatuado en mi espalda. Parece que aunque haya dado el cuerpo sin el alma, este evento se quedará conmigo para siempre. Gajes de la experimentación.

Si alguien más vuelve a juzgarme me obligará a repetir “no era yo, fue el número 347". Y es que... a veces no quiero pensar ni quiero ser yo. Ser un número de vez en cuando es saludable en el mundo moralmente correcto que elegí.

Roxana Blancas

9 comentarios:

Manolo dijo...

wow... pues bienvenida al blogspot... que puedo decir...
el guei que escribe en mi blog es el número 01381390566346235088, aqui llevamos una numeración difícil.

Ten cuidado, pronto aparecerán los fans [tal vez te agrade]

Roxana dijo...

Hey, Manolo, muchas gracias! Eres mi primer comment =)

Definitivamente ese número es mucho más alto que el mío, lo que debió pasar... lol.

Denisse dijo...

hey
me gustó mucho como escribes :)
creo que Manolo es tu primer fan bloggero jaja
saludines cholultecas, nos estamos leyendo

the lines on my face dijo...

bienvenida al mundo de los blogs, gracias por comentar en el mio, jajaja, es chistoso conocer a alguien más de coyoacán por blog.
Me gustó tu pequeño cuento :)

Roxana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
proctorul dijo...

pues sí está bueno, me gustó...

mira, ya ni sé qué decir.

me gustó mucho.

me dio miedo.

Roxana dijo...

Y miedo por qué?

Anónimo dijo...

Hasta los numeros podemos llegar a ser especiales. Sabias que el 347 es un numero primario?

Muy interesante el relato, seguire checando seguido tu blog.

Saludos

David N.

Roxana dijo...

No, no lo sabía, buen dato curioso! (sin sarcasmo)

Es un honor tener nuevos visitantes. No olvides dejarme rastros de tu estadía en mi blog =)