lunes, 6 de junio de 2011

WENDY

Wendy estaba en la fila de las tortillas sufriendo el calor de las dos de la tarde. Las señoras detrás de ella no dejaban de observarla y de cuchichear sobre sus tacones, su falda, sus lentes, su peinado… todo en Wendy parecía ser tema de chismes. Al llegar con el don que despachaba las tortillas, maldijo su mala suerte: había olvidado el dinero. Wendy tuvo que salir de la fila con cara de derrota, no sin antes dirigir una fría mirada al par de mojigatas que no habían dejado de cacarear sobre su nueva blusa. Ya en casa, con el monedero en la mano, Wendy se miró en el espejo antes de salir. Acomodó el bulto entre sus piernas, el relleno de su sostén y sonrió pensando para sí misma “Wendy, eres una muñeca”.


Roxana Blancas


Una pequeña broma que terminó en una mini-mini-ficción o cuento micro-micro... ya saben, las etiquetas salen sobrando en este blog.


Cheers!

viernes, 3 de junio de 2011

I'M A LOSER BABY!

Pues creo que ya debería estar acostumbrada a la derrota. Grandes, pequeñas, catastróficas, insignificantes... name it, I own them. Esta vez ni siquiera tenía expectativas, ni siquiera se trataba de algo grande o muy significativo, sin embargo, la punzada no deja de doblegarme el espíritu un poco. Yo pensaría que con tantos fracasos ya estaría acostumbrada, pero uno no deja de esperar (aunque sea en secreto) que tal vez la siguiente sea la buena.

En fin, esta eterna loser se confortara dejando aquí su minificción perdedora del concurso #66 de Alberto Chimal. Él explica que: "En esta ocasión hubo numerosos textos metaficcionales: que no sólo se referían a la foto, sino que comentaban el hecho de escribir a partir de la foto. El problema con textos así es que, en general, terminan por depender de la foto y se convierten en una explicación o pie de página de ella". A mí se me clavó la idea de mi antiguo proyecto sobre escribir los cuentos a partir de las fotos y en él la dependencia del texto a la imagen y viceversa era esencial. Tal vez por eso no logré captar la esencia del concurso. En fin, al mundo no le gustó mi relato, pero a mí sí, al final ese es el chiste de todo esto, ¿no? ¿NO? Bueno...




Rojo carmín





Sabías que la espera podría prolongarse como suelen hacerlo esas horas en las que lo anhelado se esfuma. Pero ¿quién podría culparte? Sólo necesitabas sentir su aliento en tu cuello una vez más, ver su rostro entre tus piernas dibujando un deseo que se piensa pero que jamás… jamás se dice. Y lo que dicen por aquí es que eres la caricatura de una noche frustrada, los tacones gastados que habrán de colgarse al lado de la cama en la espera de que la siguiente noche sea diferente. Al final, ellos qué saben, tal vez la siguiente persona que cruce la puerta se atreva a encontrarte detrás de todo ese rojo carmín y decida quedarse…


Roxana Blancas